Poco avance en solución de problemas de hace 30 años

Rector General inaugura II Coloquio de Invierno de la Red de Políticas Públicas, en el paraninfo Enrique Díaz de León

Hay cierta facilidad para estudiar los problemas de Jalisco porque desde hace alrededor de 30 años son relativamente los mismos, sólo más complicados, y se ha avanzado con dificultad en las soluciones, afirmó el Rector General de la Universidad de Guadalajara, maestro Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, durante la inauguración del II Coloquio de Invierno de la Red de Políticas Públicas, “Jalisco: problemas y capacidades de respuesta”, en el paraninfo Enrique Díaz de León.
 
Calificó como precaria la cantidad de avances que se pueden reportar en relación con los mismos problemas de hace tres décadas. “Hablamos de pequeñas e insignificantes medidas que pueden, en un momento determinado, empujar sus soluciones”.
 
Bravo Padilla destacó la importancia del coloquio, al tener el poder de re-direccionar la participación de los investigadores alrededor de los problemas que aquejan a Jalisco, así como las eventuales soluciones y acciones que pudieran contribuir al incremento de la capacidad institucional para su resolución.
 
Tras la inauguración tuvo lugar la mesa “Problemas públicos y capacidades de respuesta”, donde la doctora Laura Ibarra García, investigadora del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, resaltó que dos de los problemas que afectan a Jalisco son la incapacidad de gobernar de muchas autoridades y una sociedad en la que en algunos sectores todavía hay apatía, poca participación y exigencia.
 
Dijo que la incapacidad para gobernar genera desencanto con la democracia, debilita las instituciones, fomenta el clientelismo y lesiona la credibilidad. En cuanto a la sociedad, muchas veces los ciudadanos muestran complacencia y resignación ante problemas que deberían enfurecerlos, lo que no lleva a algún lado. Explicó también que en Jalisco hay una clase baja metida en sus problemas, ya que no le alcanza el dinero ni para comer. En ésta hay pocas posibilidades de encontrar factores de movilización social.
 
En cuanto a la clase alta, muchos de sus miembros sorprenden por su ignorancia, dijo. Es una clase social a la que calificó, en términos generales, como “terriblemente mocha”, ya que ha intentado imponer su religiosidad, tal como la entienden, a otras esferas. En consecuencia tratan de limitar los derechos a los homosexuales y de imponer a las mujeres que han sido violadas, que den a luz. Muchos viven todavía en el siglo XIX, lo que “es para llorar”.
 
Agregó que la clase alta ha tenido una manera tradicional de arreglarse con el poder y rehúye la movilización social. “De ahí, en pocas palabras, no hay que esperar nada”.
 
En cuanto a la clase media, en ésta sí se está gestando un cambio. “Hay un sector que se está volviendo participativo, exigente y preocupado por los problemas de Jalisco. En esta clase se gesta un motor que promete cambios en Jalisco”.
 
El doctor Juan José Palacios Lara, investigador del CUCSH, dijo que la participación ciudadana es deseable, estimulante y una necesidad en la medida en que el gobierno no cumple con sus tareas. Además, destacó que se requiere una verdadera política en el estado que determine líneas de acción, principios y una visión de desarrollo, además de un compromiso ético de servicio público y voluntad política para enfrentar los problemas.
 
El doctor Arturo Curiel Ballesteros, investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, cuestionó la distribución inequitativa de la riqueza pública en el estado, la disminución de la libertad de elegir ya sea vivienda, alimentos, medios de transporte, etcétera, lo que hace a una sociedad más pobre, además de la regulación del aprovechamiento de los capitales indispensables para el bienestar humano.
 
Moderó la mesa de discusión el doctor Luis F. Aguilar Villanueva, coordinador del Comité Técnico de la Red de Políticas Públicas de la Universidad de Guadalajara.
 
A T E N T A M E N T E
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jal., 23 de febrero 2016
 
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Adriana González